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Tablero de inspiración o moodboard

Todas las personas necesitamos diferentes herramientas para inspirarnos y sacar ideas para el desarrollo de nuestros proyectos. El moodboard es una de ellas y es un elemento clave para el proceso creativo. Consiste en visualizar imágenes, colores, texturas, materiales y palabras en un mismo soporte a modo de “lluvia de ideas”. Se puede realizar de forma virtual o física.

Se utiliza para comenzar a pensar un proyecto otorgando un marco estético y conceptual, ayudando a filtrar, priorizar y organizar todas las ideas. Una vez creado el moodboard, funciona como hoja de ruta ya que nos permite visualizar y comparar el resultado con nuestra idea original.


Foto: Pinterest


¿Cuáles son los beneficios de utilizar un tablero de inspiración?


  • Otorga claridad: El tener que acotar tanto las palabras como las imágenes, nos ayuda a filtrar información y a quedarnos con lo esencial de nuestro proyecto. Esto nos da claridad sobre los puntos mas importantes a trabajar.

  • Facilita la comunicación: Para el éxito de cualquier proyecto lograr una comunicación simple y clara para todas las partes es esencial. Lograr plasmar visualmente los elementos clave del proyecto facilita la comunicación con el “cliente” y entre las personas del equipo.

  • Aporta confianza: Mostrar la claridad del camino y los puntos clave del proyecto genera confianza tanto en uno mismo como en los demás. No todas las personas son capaces de imaginar cómo va a quedar un proyecto pero sí son capaces de confiar en lo que ven y el moodboard, juega un rol fundamental.


¿Cómo se realiza?


Cada uno tiene sus formas de trabajar un tablero de inspiración y, seguramente, a medida que lo vayas poniendo en práctica, irás encontrando otros caminos para su elaboración. Igualmente, queremos compartir los pasos básicos para el desarrollo de un moodboard enfocado en el diseño de interiores (se puede aplicar a otros tipos de proyectos).


  1. Elegir un título o concepto: Es importante empezar a definir el espacio desde el inicio y para ello necesitamos tener clara cuál es la idea o el concepto principal que queremos trabajar. Hay quienes lo utilizan para nombrar el proyecto.

  2. Palabras clave: La selección de las palabras clave tiene que estar centrada en transmitir lo que queremos que nuestro espacio nos haga sentir. Pueden existir muchas palabras que reflejen tus ideas pero es importante centrarse en lo esencial. Se recomienda elegir no más de 5 palabras.

  3. Recopilar imágenes: Recién cuando tenemos definidos los elementos clave podemos empezar a buscar imágenes, texturas, materiales y colores. Para ordenarte y no desviarte de tu camino conceptual, te recomendamos que clasifiques las imágenes. Para ello sugerimos 2 caminos: de acuerdo a las palabras clave seleccionadas en el punto anterior o teniendo en cuenta los elementos base de todo proyecto (formas, colores, texturas, materiales y tendencias).

  4. Filtro y selección: Una vez seleccionadas todas las imágenes, empieza el trabajo de análisis y contraste entre ellas. Es importante buscar el hilo conductor y descartar aquellas que no estén alineadas con el concepto principal del proyecto. Este punto nos permite argumentar cada una de nuestras decisiones y, generalmente, otorga mayor confianza en uno mismo.

  5. Disponer en el tablero: El último paso es ubicar cada una de las imágenes en un soporte de forma que nos ayude a estructurar la información de la mejor manera posible. Para esto es importante tener presente con quién vamos a compartir el tablero y cómo queremos contar la historia. Cada proyecto es diferente y único, por ende, la estructura del moodboard puede variar.


Fuente: Pinterest


El éxito del moodboard depende únicamente de cada uno. Para ello es importante la confianza en uno mismo y no tener miedo a experimentar cosas nuevas.

Y vos, ¿cómo creas tus moodboards? ¿Te ha servido de ayuda este post?

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