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La metáfora de la mariposa

Actualizado: nov 26


De oruga a mariposa

Seguramente varias veces escuchaste hablar sobre la metamorfosis de la mariposa. El proceso por el cual un huevo pasa por varios estados hasta convertirse en una mariposa.


Si pensamos en el ser humano, de forma simbólica, podemos ver esta transformación como el cambio más profundo que puede vivir una persona. Me refiero más que nada a dejar de ser para empezar a ser.


A lo largo de la vida, cada uno de nosotros, vivimos varias transformaciones relacionadas con nuestra identidad. Hay algunas que se dan de forma natural que tienen que ver con nuestra propia evolución, pero hay otras que pueden significar rupturas muy fuertes y resulten dificiles de atravesar.



¿Cómo hizo la mariposa para convertirse en mariposa?


Básicamente, tuvo que transitar un proceso de transformación interior que le permitió pasar primero de huevo a larva. Luego se convirtió en crisálida donde desarrolló toda su anatomía para finalmente desplegar sus alas y ser una mariposa.


Seguramente ella no es consciente de este proceso y, lo más probable es que tampoco sufra al pasar de una etapa a la otra. Lo que hace es transitar cada uno de los estados y poner todo su ser en sobrevivir día a día para continuar con su proceso de transformación.


Para nosotros, que sí somos conscientes del cambio, el proceso puede ser muy dificil y doloroso. Por eso es importante entenderlo e identificar cada una de las etapas para que el camino de transformación no se vuelva tan doloroso.


¿Cuáles son las etapas de la "metamorfosis" del ser humano?


Mano en el horizonte

Las etapas son 4 y transitaremos por cada una de ellas a partir de un momento significativo que implique un cambio profundo en nuestras vidas (conseguir o perder un trabajo, tener hijos, separarse, etc.). Sin embargo, las estrategias para atravesar la transformación son diferentes dependiento de la etapa en la que nos encontremos.


1. Ruptura: “No tengo idea que va a pasar...”


La primer etapa es la que más asusta porque es donde nos damos cuenta que nada va a volver a ser como antes. Ya no somos los mismos pero tampoco sabemos quienes somos ni qué es lo que va a pasar. La ruptura no es algo que “se hace” por voluntad propia sino que es algo que pasa y aceptarlo es el primer paso.


Muchas veces tratamos de ir en contra del cambio y nos decimos cosas como “es una etapa” o “ya todo va a volver a ser como antes” pero lo único que hacemos es enlentecer el proceso y volverlo aún más doloroso. Sin embargo, tenemos la oportunidad de cambiar y vivir la vida que siempre quisimos.


Lo importante es vivir un día a la vez en lugar de estar enfocados en la gran incógnita de qué es lo que va a pasar. Prestar atención a nosotros mismos y hacer cosas que nos hagan sentir bien por más simples que sean. Conversar con personas de nuestra confianza que hayan pasado por algo similar o, incluso, pedir ayuda a algún profesional pueden ser estrategias que nos ayuden. No reprimir nuestros sentimientos y dejar que fluyan es clave para poder continuar con el proceso.


2. Sueños: “No hay reglas...”


En esta etapa es cuando vamos percibiendo nuestro nuevo destino. De a poco vamos reconstruyendo nuestra nueva identidad y necesitamos que esos cambios se empiecen a reflejar en el exterior. Cambiamos el pelo, generamos cambios en nuestra forma de vestir y vivir e incluso incorporamos hábitos que para nuestro otro yo eran impensados.


Empezamos a imaignar y a soñar la vida que queremos vivir, y, de a poco, a planificar y materializar cada uno de nuestros deseos.

Lo importante es no censurarnos y permitirnos visualizar todas las opciones hasta que de a poco vayamos definiendo nuestro sueño. Recordemos que no hay reglas y que nosotros somos nuestro propio límite.


3. Reformar: “Esto es más dificil de lo que imaginaba…”


A medida que los sueños empiezan a tomar forma, comenzamos a planificar para que se vuelvan realidad. Esta etapa se trata de volver a intentar una y otra vez ya que, por lo general, no sale bien al primer intento.


Lo importante es ser conscientes de esto, no dejar de insistir y estar abiertos a reformularnos y ajustar nuestros sueños y/o planes con cada aprendizaje. Seguramente sea más dificil de lo que imaginábamos pero el resultado puede ser tan hermoso, como una mariposa.


4. Transformación completa: “Todo está cambiando…”


Esta es la etapa de la recompensa, el momento en que nuestra nueva identidad está completamente formada y puede volar. Es momento de agradecer por nuestro valor y fortaleza para atravesar la metamorfosis pero, por sobre todo, de disfrutar. Nunca se sabe cuándo nos vamos a volver a transformar.


¿Qué podemos hacer en nuestro hogar?


Comenzar una obra

Ahora que ya pasamos por la parte más dificil de la transformación donde dejamos de ser para empezar a ser, es momento de pensar nuestros espacios para que estén alineados con nuestro nuevo "yo".

Es importante respetar nuestros tiempos y entender que es un proceso personal. Respetar nuestros tiempos, nuestras pausas, nuestros impulsos y, sobre todo, no olvidarnos de celebrar por cada pequeño logro que alcancemos.


¿Cómo procedemos en nuestros espacios?

  1. Punto de partida: Documentamos el estado de nuestra casa tal como se encuentra ahora. No la ordenamos. Sacamos fotos de cada espacio y cada rincón y describimos qué es lo que hay y lo que vemos. Este es nuestro punto de partida y es importante que lo veamos de esa forma.

  2. Definición de propósito: Ahora nos toca dividir nuestra casa en diferentes zonas y poder definir el propósito de cada una. Es decir, para qué vamos a usar ese espacio y qué sentido va a tener en nuestras vidas. Esto tiene que estar alineado con la vida que estamos construyendo, con aquello que queremos alcanzar.

  3. Desde el corazón: Con cada propósito (un poco más) claro, ahora nos toca empezar a elegir cada uno de los elementos que vamos a utilizar allí. Esta elección no va a ser racional sino que vamos a elegir con el corazón y, de a poco, nos vamos a ir quedando con las cosas que realmente tengan sentido para nosotros hoy, en nuestra nueva versión. Lo importante es sentirnos cómodos y a gusto en nuestro hogar asi que todo lo que no nos genere eso se tiene que ir (lo podemos almacenar, prestar o inlcuso dar).

  4. Manos a la obra: Ahora que ya sabemos con qué nos vamos a quedar y con qué no, es momento de empezar a poner las cosas en su lugar. Empezamos a ubicar los elementos más grandes (y más obvios) para ir de a poco llegando al detalle. Lo importante es no perder el foco que estamos eligiendo desde el corazón todo aquellos que nos hace bien.

No nos abrumemos por hacer toda nuestra casa al mismo tiempo. Podemos empezar por una habitación, un espacio o incluso un rincón. Recordemos que es nuestro proceso y solo nosotros sabemos cuáles son los pasos que podemos dar en este momento. Recordemos mirar (cada tanto) nuestro punto de partida para visualizar nuestra metamorfosis.


Solemos admirar la belleza de la mariposa e incluso nos asombramos de su capacidad de transformación pero no somos conscientes que somos igual que ella. Solamente necesitamos transitar nuestro proceso personal desde nuestro interior y entender que cada etapa es imprescindible para lograr extender nuestras alas y al fin volar.


mariposa

No es fácil vivir el proceso por eso es importante que nos dejemos ayudar. Si estás viviendo tu propia metamorfosis y precisas ayuda en la transformación de tus espacios, recuerda que yo puedo ayudarte. Te acompañaré en cada paso para que puedas vivir tu proceso con contención y empatía y así lograrás avanzar con total seguridad.


¿Qué te pareció este artículo? ¿Habías escuchado sobre la metáora de la mariposa?

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