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Casa bonita vs Hogar feliz

Actualizado: nov 26

Muchas veces me hago la misma pregunta, ¿cómo me siento en casa, en mi casa?. Es una pregunta que constantemente se me viene a la cabeza. ¿Cómo me siento?. Podría preguntarme otras cosas como: ¿me gusta mi casa? ¿Cubre todas mis necesidades? ¿Qué le falta?. Sin embargo, me enfoco en el sentimiento que me genera vivir en mi casa, mi refugio, mi hogar; y en mí misma, en cómo yo me siento.

Desde mi punto de vista, la relación y conexión que existe entre mi yo y mi sentir es la diferencia entre una casa bonita y un hogar feliz. 



Mujer meditando

Foto: ULTRA F / Getty Images


¿Qué quiere decir eso? Para explicarlo voy a hacer un paralelismo entre el interiorismo y la indumentaria. Año a año, temporada tras temporada, se lanzan determinados parámetros que indican la tendencia actual, (o dicho en otras palabras) lo que está de moda. Se dejan de manifiesto las paletas de colores, las combinaciones de texturas y materiales así como las formas y los cortes de las diferentes prendas que “se van a usar“. Vemos en revistas, en la web, en las vidrieras de las diferentes casas de moda cosas muy similares y de a poco lo vamos incorporando, lo vamos aceptando, nos va gustando y lo vamos consumiendo. 


Foto: stylecaster.com


Son incontables las veces que he comprado cosas por impulso, cosas que veo en revistas o en vidrieras que me atraen y que me generan ese “amor a primera vista” que hacen que lo compre. Pero confieso que también son incontables las veces que usé una sola vez esa prenda o incluso que ni siquiera he llegado a vestir. ¿Cómo puede ser que ese amor dure tan poco? La respuesta es simple y no tiene que ver con si me veo bonita, si me queda bien, si estoy a la moda o no. La respuesta tiene que ver con cómo me siento al usar esa prenda.

En el interiorismo pasa algo similar a la indumentaria y le ocurre tanto a especialistas en el tema como a novatos. Todos vivimos procesos internos diferentes pero podemos decir que alguna vez nos deslumbramos con ambientes o decoraciones que vemos en revistas, en viajes o incluso en alguna serie de televisión. Cuando los vemos nos generan diferentes emociones que seguramente están ligadas con cómo nosotros nos sentimos en ese preciso momento. Algunos pensamientos que se nos vienen a la cabeza: “qué paz estar en ese lugar”, “qué cómoda se ve esa cama, qué ganas de dormir ahí” o “me encanta ese living, se ve muy elegante”. Ahora, ¿qué hacemos con eso? Existen diferentes formas de accionar: están quienes no hacen nada y simplemente se quedan con ese pensamiento y no ejecutan ningún cambio; están quienes ante la ansiedad y la posibilidad contratan a un especialista para que realice la transformación; y quienes buscan, investigan y recorren diferentes tiendas en busca de materiales, mobiliario y/o accesorios para poder replicar eso que tanto los atrapó.



Foto: IKEA


Estoy convencida que cuando invertimos pienso, tiempo y dedicación en mejorar nuestra experiencia de vida en nuestras casas, nos sentimos felices, pero, ¿cuánto tiempo dura esa felicidad, ese placer que sentimos por habernos mimado? Pienso que este es el punto clave para entender si estamos ante una casa bonita o un hogar feliz.

Los espacios que habitamos, cómo los organizamos y cómo los adaptamos a nosotros, a nuestra forma de vivir y de ser, son el reflejo de la felicidad que hablamos anteriormente. Más allá de la tendencia o la moda, las preguntas que nos tenemos que hacer tienen que estar relacionadas con nuestro ser. Entonces, ¿quién soy? ¿cuáles son mis valores? ¿cómo los vivo? ¿qué lugar les doy y qué lugar me gustaría darles? ¿cómo los vivo en mi casa? ¿se ven reflejados en ella?. Cuando logremos descifrar cada una de estas preguntas vamos a poder empezar a sentir si estamos viviendo en una casa bonita o en un hogar feliz. Y asi accionar.

Y vos, ¿cómo te sentís en tu casa?.

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