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¿Qué pasa cuando se nos cae el mundo?

Hace un par de semanas realicé una asesoría en House-CoachingTM muy especial a una familia que vivió un momento muy difícil en su hogar, el cual significó un antes y un después en su vida.


¿Cómo se hace para reconstruir nuestro hogar después de una situación traumática?


¿Qué pasa cuando sentís que se te cae el mundo?


¿Sobre qué bases se puede volver a reconstruir?


Hay algo que me parece clave:


O dejamos que nuestros sentimientos se apoderen de nosotros o buscamos la manera de utilizarlos como motor para reconstruir nuestro mundo.

Y eso último fue lo que hicieron.


En este artículo te comparto una guía con pequeños pasos que te ayudarán a transitar el proceso de duelo utilizando tus espacios como herramienta

de transformación personal.


Algunos detalles antes de empezar:


  • Toma papel y lapiz para realizar cada uno de los pasos

  • Busca un momento para vos donde encuentres tranquilidad y se minimicen las distracciones.

  • Tomate tu tiempo para reflexionar sobre cada una de las preguntas. Nadie te apura.

  • Escribe todo lo que se te venga a la cabeza y luego revisa tus apuntes para sacar tus propias conclusiones.

  • Recuerda: este ejercicio es para vos.


1. Reconocer nuestras emociones


El primer paso es reflexionar sobre cómo nos sentimos con respecto a esa situación e identificar con qué emociones lo asociamos. Poner en palabras específicas las emociones es clave para poder avanzar.


Este es nuestro punto de partida, así es como nos sentimos hoy y es, justamente, eso que queremos cambiar.


¿Qué te pasa cuando piensas en ese momento?

¿Qué imágenes se te vienen a la cabeza?

¿Qué sensaciones aparecen en tu cuerpo?


2. Identificar nuestras acciones


Las emociones son energía en movimiento y, de acuerdo a la emoción que estemos viviendo, vamos a actuar de uno u otra forma. Es decir, cada emoción nos genera una determinda acción.


En este punto el objetivo es entender cómo inciden las emociones en nuestro comportamiento. Puedes pensar en otras situaciones en donde te sentiste de una forma similar y tomarla como ejemplo para responder las preguntas.


¿De qué forma actuás cuando aparece esa emoción?

¿Sentis que te paralizao que te invita a accionar?

¿Te acerca al resultado que estás buscando?



3. Reconocer nuestro impulso y aferrarnos a nuestra propia historia


Si empezaste a hacer este ejercicio es porque querés salir de la situación en la que te encontrás. Es decir, hay algo que te motiva y te impulsa a salir adelante. Lo importante en este punto es poder identificarlo para tenerlo presente en cada paso que vayamos dando.


A lo largo de nuestra vida, pasamos por diferentes momentos y situaciones que nos marcaron. Algunos más difíciles que otros pero lo importante es visualizar que logramos superarlos y reconocer que aún existe en nuestro interior esa fuerza de superación personal.


¿Por qué querés salir de esta situación?

¿Qué es lo que te motiva a salir adelante?

¿Qué recuerdos tienes de alguna situación de superación personal?

¿Cómo lograste salir adelante?


4. Elegir con qué emociones queremos conectar


En este punto lo importante es poder visualizarnos a futuro más allá de lo que estemos atravesando en este momento. Imaginarnos cómo nos sentimos y de qué forma cambia nuestra vida para poder entender con qué necesitamos conectar.


¿Cómo te querés empezar a sentir?

¿De qué forma te gustaría comenzar a actuar?

¿Qué cosas te motivan a actuar y sentirte de esa forma?


Una pausa y ya seguimos


Hasta acá la primer parte del ejercicio donde nos enfocamos en mirar para adentro y reflexionar. ¿Cómo venís hasta ahora? ¿Lograste responder todas las preguntas? ¿Cómo te sentiste mientras ibas avanzando en cada punto del ejercicio?

El objetivo de este ejercicio es crear un espacio/rincón simbólico en nuestro hogar que nos permita focalizar nuestra energía y, a su vez, nos recuerde todos los días nuestro deseo de sanar.


Por eso, para poder seguir avanzando en el ejercicio, es fundamental hacer todo lo anterior. Esa es la base para sobre la cual vamos a diseñar nuestro espacio especial.


Asi que no te hagas trampa al solitario. Volvé a la primer parte y solo avanzá cuando la hayas completado.


Ahora si.


Seguimos.



5. Elegir un rincón de tu hogar para intervenir

El siguiente paso es elegir en qué lugar de la casa vamos a armar nuestro rincón simbólico. Este no es un detalle menor ya que lo importante es que sea visible diariamente por nosotros. Es decir, por vos.


Puede ser, por ejemplo, lo primero que veamos al ingresar a nuestra casa, o lo último que al acostarnos. Incluso, puede ser algo simple y sutil como la decoración de una repisa, una pared o una cómoda. Es importante que pensemos tamibén en las actividades que vamos a estar realizando cuando miremos nuestro rincón de sanación.


Recuerda que nada está tallado en piedra. Puedes probar un rincón y, si no te convence, cambiarlo por otro hasta encontrar el que te sienta mejor.


6. Conectar con tus deseos emocionales


Ahora es donde comenzamos a materializar nuestro espacio simbólico.


Al final de la primer parte del ejercicio logramos elegir con qué emociones queremos conectarnos. Con esto como punto de partida, comencemos a recordar algún momento de nuestra vida donde nos hayamos sentido de esa manera.


Intenta visualizar ese momento y trae a tu mente detalles de esa situación.


¿Cuándo te sentiste asi?

¿En qué lugar estabas? ¿Cómo era? ¿Con quién estabas?

¿Qué sensaciones se te vienen a la cabeza?


7. Decodificar las emociones


Ahora vamos a empezar a conectar nuestras emociones con elementos que nos sirvan para armar nuestro espacio. Para eso es importante volver a los recuerdos del punto anterior y prestar atención a los detalles. Con eso en mente, comenecemos a buscar imágenes, materiales, frases, canciones, colores, texturas, aromas y todo aquello que nos conecte con esas emociones que queremos atraer.


Recuerda, por ahora no estás definiendo nada, asi que no le limites.


8. Armar nuestro moodboard


Con todos elementos que seleccionamos, vamos a armar un tablero visual que nos permita plasmar el concepto y las sensaciones de lo que queremos crear. Lo puedes armar en formato digital o físico. El que te quede más cómodo.


Lo importante de este ejercicio es sentir que lo que estamos creando es exactamente lo que queremos alcanzar.


Recuerda disfrutar y darle tiempo a este proceso.


9. Crear nuestro rincón simbólico


¡Ahora si! ¡Manos a la obra!


Con el moodboard como nuestra hoja de ruta, comencemos a crear nuestro rincón simbólico.


Recuerda que no hay "bien" o "mal". Este espacio solamente tiene que tener sentido para ti. Si te gusta y te conecta con tus nuevas emociones, ¡listo! ¡Misión cumplida!



Cada vez que trabajo con mis clientes en un proyecto de diseño busco conectarlos con emociones positivas y estimularles acciones deseadas creando diseños que tengan un propósito más allá de la estética y funcionalidad.


Es súper gratificante ver la conexión que se genera entre los espacios y las personas una vez que comienzan a habitarlos. Es por eso que hace un tiempo elegí promover el interiorismo intencional como motor para contruir nuestra vida.


¿Te gustaría conocer más sobre mi propuesta? Agendemos una videollamada sin costo para conocernos y descubrir de qué forma podemos trabajar juntos.




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